La historieta protagonizada por El Santo impresa en aquel inolvidable papel color sepia invadía los puestos de revistas de todo el país, el cual vendía miles de ejemplares cada semana. Años después, el tiraje de las aventuras de El Enmascarado de Plata llegaría a más de un millón de copias semanales.

El cine también le abrió las puertas de la fama y en 1958 filmó en Cuba sus 2 primeras películas: Santo contra El Cerebro del Mal y Santo contra Hombres Infernales haciendo un total de 58 films, todas con mucho éxito comercial no solo en México sino también en Centro y Sudamérica, así como en algunos países del continente Europeo. Es la pantalla cinematográfica el principal cuadrilátero Internacional en el que Santo se ha presentado incansablemente en eterna lucha, le siguieron otros títulos que se han transformado en clásicos del cine de culto o Serie B, como se le conoce en otros países que no son pocos, a dónde ha llegado la fama del Santo, como dos de sus películas más reconocidas a nivel internacional: Santo contra las Mujeres Vampiro (1962) y Santo el Enmascarado de Plata contra la invasión de los Marcianos (1966) o las psicodélicas: Las Momias de Guanajuato (1970) y Santo contra el Dr. Muerte (1973), ésta última rodada en España y una de las predilectas del propio enmascarado.

El tiempo siguió su marcha y los años 60 significaron para El Santo su mejor etapa como profesional del pancracio y como tal se convirtió en el máximo exponente de la lucha libre y en el más grande ídolo de la afición mexicana; dejando rivales sembrados y derrotados sobre el enlonado, lo mismo quitaba cabelleras como la de René Guajardo o máscaras como la del Espanto I, en una lucha por demás dramática y sangrienta. Con lo anterior ya no hubo dudas ni comentarios sobre su real valer como luchador profesional.

Pero al único rival que no pudo vencer El Santo fue al tiempo que implacable hizo mella en su salud; su corazón le comenzaba a dar problemas al grado de tener que usar un marcapasos. Convencido al fin de que la hora de su retiro llegaba decidió despedirse organizando para ello tres funciones; la primera fue en el Palacio de los Deportes un 22 de Agosto de 1982 ante más de veinticinco mil espectadores, el 5 de Septiembre de ese mismo año se llevó a cabo la segunda función de despedida en la Arena México con un lleno hasta las lámparas y por ultimo, el domingo 12 de ese mismo mes y año en el Toreo de Cuatro Caminos en un hecho histórico, El Santo le entrega públicamente, ante poco más de 30 mil aficionados que lo aclamaban, la estafeta y legado a su hijo menor que desde ese momento se convirtió en El Hijo del Santo llevando desde entonces en alto el nombre y continuando con la leyenda que dejara su padre.

El Hijo del Santo tuvo la fortuna de recorrer la Republica Mexicana los últimos dos años con su padre, en donde El Santo continuaba sus despedidas y a la vez presentaba orgullosamente a su sucesor. Es así como dijo adiós y para siempre a su público que tanto lo siguió y lo quizo.


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